Tan solo cuatro habitantes
saborean cada día
este derroche de arte
que se esconde en mi provincia.
Su belleza galopante
enardece a quien la mira,
y premia bien el viaje
de quien le presta visita.
«¿Qué será de estos poblados
ya sin su gente de antaño?»
– Me pregunto con nostalgia.
«¿Quién llenará con sus pasos
tantos pueblos castellanos
como la bella Carabias?»
Deja una respuesta